El duelo entre una mortal y una diosa según Velázquez

 

Escrito por: Salvador García Bardón el 05 Dic 2013 – URL Permanente

 

 

◊ Las hilanderas ◊ o ◊ La fábula de Aracne ◊

Velázquez representa en su cuadro el mito de Aracne, una superdotada tejedora humana que pretendía tejer como una diosa, cuya fábula relató Ovidio en Las metamorfosis.

Aracne, simple mortal, para demostrar que tejía como una diosa, se atrevió a desafiar a la diosa Minerva. El resultado de la competición fue un empate, puesto que el tapiz de la tejedora Aracne resultó ser de igual calidad que el de la diosa.

Ficha técnica

Autor:Velázquez
Título: “Las hilanderas” o “La fábula de Aracne”
Técnica: óleo sobre lienzo
Dimensiones: 220 x 289 cm
Fecha: hacia 1657
Estilo: Barroco
Destinatario: Velázquez la pintó para don Pedro de Arce, un cliente particular que formaba parte de la corte madrileña.
Ubicación actual: Museo del Prado, Madrid
Fuente de la foto en alta resolución: Museo del Prado, Madrid
Autor de los detalles: SaGaBardon

Tema: La fábula de Aracne: El duelo entre una mortal y una diosa.

En la mitología grecorromana, Aracne (del griego ἀράχνη, ‘araña’) fue una gran tejedora humana que alardeó de ser más habilidosa que la divina Minerva, equivalente romana de Palas Atenea, diosa de la artesanía y de la sabiduría. Minerva, ofendida, entró en competición con Aracne, pero, según cuenta Ovidio, no pudo superarla. Golpe de teatro: como el tema elegido por Aracne fue ofensivo, ya que los amores de los dioses eran intocables, Minerva la transformó en una araña.

La fábula de Aracne es una adición tardía a la mitología grecorromana. Prueba de ello es que este mito no aparece en el repertorio de los pintores de vasijas áticas. Su historia se narra en Las metamorfosis de Ovidio. También hace mención de ella Virgilio en las Geórgicas. Como estas fuentes son romanas, en ellas se identifica a la diosa con Minerva.

Aracne ocupa un lugar destacado en la historia mitológica de la tecnología, ya que según Plinio, ella inventó tanto el uso del hilo como el de las redes. Plinio cuenta además que Aracne tenía un hijo llamado Closter a quien se atribuye la invención del huso como instrumento para hilar.

En el plano más cercano al espectador del cuadro, para significar el momento presente de la competición, se representa el duelo entre la diosa Minerva y la mortal Aracne tejiendo sus tapices respectivos, una frente a la otra como dos duelistas.

En el plano más lejano para el espectador del cuadro, al fondo y dos escalones más arriba que el taller de las tejedoras, para significar el momento futuro del resultado de la competición, se representan los dos tapices ya terminados, colgados en los dos lados confluentes en ángulo recto del rincón interior de un salón teatralmente iluminado, en el momento en que son declarados solemnemente por un juez como equivalentes.

El motivo representado en el tapiz del duelo, el Rapto de Europa, es un nuevo homenaje de Velázquez a sus maestros Tiziano y Rubens. A Tiziano como autor del cuadro; y a su amigo flamenco Rubens como ilustre copista del tiziano que se conservaba en el palacio real.

El cuadro está pintado, sobre un fondo anaranjado, empleando mezclas muy fluidas, de forma impresionista muy rápida, especialmente la parte izquierda del primer plano dedicada a la diosa Minerva, cuyo rostro y el de su asistenta sentada parece que están difuminados mediante toques de pincel muy rápidos.

En el plano del fondo las pinceladas son particularmente breves y magistralmente transparentes.

A la izquierda del observador aparece, en el primer plano, la rueca de Minerva en movimiento. El dinamismo aparente de sus radios es fruto de una inteligente convención fenomenológica, que el espectador interpreta colaborando con el artista. Formalmente Velázquez logró la visión de lo invisible espolvoreando en el disco interior de la rueca unas chispas luminosas que sugieren los fugaces relampagueos de los radios en movimiento.

Añadiendo tela a la derecha y a la izquierda del lienzo primitivo, Velázquez introdujo muchos cambios en la composición, siendo uno de los más notables la joven que aparta una cortina detrás de la diosa Minerva, joven asistenta que inicialmente no figuraba en el cuadro, y que hace juego simétrico con la asistenta que figura detrás de Aracne.

Este cuadro, considerado como el más luminoso de Velázquez, ha llegado hasta nuestros días en malas condiciones de conservación. Dichosamente una delicada restauración, ejecutada en los años 80, mejoró su presentación actual.

Con esta obra, Velázquez alcanzó el mayor dominio de la luz. Es muy acusado el contraste entre la intensa luminosidad del plano más lejano para el espectador del cuadro, el de la escena del veredicto, y el claroscuro del plano más cercano al espectador del cuadro, el del duelo propiamente dicho.

“Aracne hilando concentrada” vs. “Minerva hilando distraída”

Otro gran contraste que llama poderosamente la atención es el de la luminosa figura de Aracne, dinámicamente embarcada en su tarea de hilar, contrapuesta con la figura intencionalmente ensombrecida de la diosa Minerva, estáticamente distraída charlando con una de sus asistentas.

Quizás mi lector piense ya conmigo que estos dos contrastes están causalmente ligados entre sí, como si Velázquez quisiera mostrarnos que si Aracne empató en su duelo con la diosa fue porque suplió con su diligencia la supuesta superioridad divina de Minerva, puesta en entredicho por hilar distraída.

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05.12.13 | 09:15. Archivado en PoéticaSociogenéticaÉticaPintura,Fotografía
 
 

12:15 Écrit par SaGa Bardon dans PinturaPoética

Acerca de sagabardon

Editor y promotor desde 1961-62 de la AEU (Amistad Europea Universitaria), soy profesor emérito de la Universidad de Lovaina, donde he enseñado la semántica, el español y la ingeniería lingüística. Soy doctor en filosofía (Louvain), doctor en lingüística (Sorbonne), especialista en lexicología, y diplomado de la Escuela de altos estudios en ciencias sociales (Paris). Especializado en Semántica y lexicología, he preparado durante quince años un “Taller cervantino del Quijote”, que se compone de una edición de los textos originales de 1605 y de 1615, acompañada de un diccionario enciclopédico. Salí de España, en 1961, renunciando a mi puesto de profesor de ética y de metafísica en el Seminario Mayor de Córdoba. Dos años antes había enseñado electrónica y complementos de ciencias en el juniorado jesuita del Puerto de Santa María.
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