En el 399 aniversario del tránsito de Cervantes a mejor vida

1. Los dos últimos años de mi “Crónica hispano-flamenca cervantina”:

Miguel de Cervantes y su tiempo
Cronología razonada y circunstanciada

2. Desaparición de la familia directa de Cervantes

3. El texto cervantino que inspiró la interpretación de Gustave Doré que ilustra esta página.

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1616

El honor en editar el primero un juego del Quijote completo lo alcanzó Huberto Antonio, publicando en Bruselas el Ingenioso caballero en 1616 y el Ingenioso hidalgo en 1617, con ligeras diferencias tipográficas, pero seriando los dos volúmenes merced a la anteposición de un Primera parte de… al título primitivo (Rico, 1998).

Cervantes concluye a comienzos de marzo “Los trabajos de Persiles y Sigismunda”, que se editarán al año siguiente.

Algunos biógrafos han creído ver en el número notoriamente decreciente de capítulos entre el libro tercero y el libro cuarto del Persiles, veintiuno y catorce respectivamente, una señal de que Cervantes intuía que era la única manera de terminar su obra antes de terminar su vida, que él sentía que se le iba escapando.

El 26 de marzo, fecha en que escribe una carta de agradecimiento por su último “favor” a uno de sus protectores, don Bernardo de Sandoval y Rojas, arzobispo de Toledo, está tan enfermo, que siente que no va a recuperarse y que su final se acerca.

El 2 de abril, sábado de Pascua, gravemente enfermo de hidropesía, profesa, siguiendo el ejemplo de su mujer, en la Orden Tercera de San Francisco. Como está demasiado enfermo para salir de casa, la ceremonia religiosa tiene que llevarse a cabo en su hogar. El 18 del mismo mes recibe los últimos sacramentos y el 19 redacta la sobrecogedora dedicatoria del Persiles al conde de Lemos, su último escrito:

«Puesto ya el pie en el estribo,
con las ansias de la muerte,
gran señor, ésta te escribo

Ayer me dieron la Extremaunción y hoy escribo ésta. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir […]. Pero si está decretado que la haya de perder, cúmplase la voluntad de los cielos… Adiós gracias; adiós, donaires; adiós, regocijados amigos; que yo me voy muriendo, y deseando veros presto contentos en la otra vida!»

El viernes 22 de abril, poco más de una semana después que Shakespeare, Miguel de Cervantes Saavedra fallece en Madrid, a la edad de sesenta y ocho años y siete meses. El día 25 es enterrado harto pobremente, con el tosco sayal franciscano de la Venerable Orden Tercera, en el convento de las trinitarias descalzas de la calle de Cantarranas, actualmente: de Lope de Vega.

Circunstancias

Lit. Muere Shakespeare.
Pol. La Inquisición prohíbe a Galileo enseñar.
Los españoles son expulsados del Japón.

1617

Cinco meses después de la muerte del escritor, su esposa, doña Catalina de Salazar, vendió Los trabajos de Persiles y Sigismunda a Villarroel. El libro salió a principios de 1617 de las prensas de Juan de la Cuesta, dedicado al conde de Lemos; fue reeditado cinco veces el mismo año, y pronto se tradujo al inglés y al francés. Da la impresión de que el astuto Villarroel pudo haberse quedado con los beneficios de este éxito póstumo, a pesar del contrato de venta.

Circunstancias

Lit. C. Suárez de Figueroa, El pasajero.
Nace Murillo.
Pol. Tratado de Pavía entre España y Saboya.
El catolicismo es prohibido en Suecia.

Desaparición de la familia directa de Cervantes

Su hermano Rodrigo murió en 1600, en la batalla de las Dunas de Flandes.

En 1609 murió su hermana mayor Andrea, cuya única hija, Constanza de Ovando, que acompañó al matrimonio Cervantes hasta la muerte de Miguel y luego a Catalina su mujer, murió ella misma sin hijos en 1622.

Seis meses después que Andrea, murió la única nieta de Cervantes, Isabel Sanz y, transcurridos otros tantos, su hermana menor Magdalena.

En 1626 murió su mujer, Catalina de Salazar. Por los mismos años veinte murió también su hermana Luisa, monja carmelita descalza, tres veces priora del convento de la Concepción de Alcalá, cuyo nombre de religión era Luisa de Belén. De la muerte de Juan, el benjamín de sus hermanos, no se tiene la menor noticia.

La última persona en morir de la estirpe directa conocida de Cervantes fue Isabel de Saavedra, su hija natural, que lo hizo en 1652, sin hijos que le sobrevivieran, ya que su hija única, Isabel Sanz, murió en 1609, siendo una niña pequeña.

Hasta hoy no se sabe absolutamente nada de la existencia real de un eventual hijo natural de Cervantes, presuntamente tenido en Nápoles por los años 70 de una compañera sentimental italiana, igualmente desconocida.

De este modo se extinguió sin descendencia legal directa el linaje de Cervantes.

Su testamento se perdió también, al igual que todos los originales de sus obras.

Sus propios restos mortales se perdieron igualmente, a finales del siglo XVII, por descuido de unos albañiles, que los envolvieron con los escombros de unas obras que se estaban haciendo en el convento de las trinitarias descalzas donde reposaban.

3. El texto cervantino que inspiró la interpretación de Gustave Doré que ilustra esta página.

Capítulo Cuarenta y ocho. De lo que le sucedió a don Quijote con doña Rodríguez, la dueña de la duquesa, con otros acontecimientos dignos de escritura y de memoria eterna.

1. Además estaba mohíno y malencólico el mal ferido don Quijote, vendado el rostro y señalado, no por la mano de Dios, sino por las uñas de un gato, desdichas anejas a la andante caballería. Seis días estuvo sin salir en público, en una noche de las cuales, estando despierto y desvelado pensando en sus desgracias y en el perseguimiento de Altisidora, sintió que con una llave abrían la puerta de su aposento, y luego imaginó que la enamorada doncella venía para sobresaltar su honestidad y ponerle en condición de faltar a la fee que guardar debía a su señora Dulcinea del Toboso.

El Q. II.48.1.

Salvador García Bardón
QGDSGB.II.048.B

22.04.15 | 17:00. Archivado en El Quijote, España, Sociogenética, Novela

Acerca de sagabardon

Editor y promotor desde 1961-62 de la AEU (Amistad Europea Universitaria), soy profesor emérito de la Universidad de Lovaina, donde he enseñado la semántica, el español y la ingeniería lingüística. Soy doctor en filosofía (Louvain), doctor en lingüística (Sorbonne), especialista en lexicología, y diplomado de la Escuela de altos estudios en ciencias sociales (Paris). Especializado en Semántica y lexicología, he preparado durante quince años un “Taller cervantino del Quijote”, que se compone de una edición de los textos originales de 1605 y de 1615, acompañada de un diccionario enciclopédico. Salí de España, en 1961, renunciando a mi puesto de profesor de ética y de metafísica en el Seminario Mayor de Córdoba. Dos años antes había enseñado electrónica y complementos de ciencias en el juniorado jesuita del Puerto de Santa María.
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