À propos

Nací en Estepa (Sevilla) el 11.11.1936.

No me gustan ni los seudónimos ni los anónimos, sobre todo en Internet, porque asumo la responsabilidad de mi escritura testimonial y porque respeto la dignidad de este medio, virtualmente universal.

Estoy orgulloso tanto de mi padre y de su familia como de mi madre y de la suya. Por eso os recuerdo sus apellidos. También estoy orgulloso de mi país de nacimiento, España, y de mi país de adopción, Bélgica; así que soy Hispanobelga, es decir: un ciudadano mestizo europeo, con una dinámica sociogenética consciente de humanista universalista, inscrita en su propia biografía.

No me gustan ni los seudónimos ni los anónimos, sobre todo en Internet, lo repito, pero sí la brevedad, por eso prefiero emplear un acrónimo, cuando quiero simplificar mi nombre y mis apellidos, sin negarlos ni olvidarlos. Mi acrónimo literario es: Sagabardón, que a veces escribo en dos palabras: SaGa Bardón. La astucia de este acrónimo es que recuerda la importancia que doy al hecho de pertenecer a una familia como al de derivar de dos grandes ramas históricas. Juzguen ustedes: los García tienen como divisa: “de García arriba nadie diga” y los Bardón: “Antes muerto que vencido”.

Editor y promotor desde 1961-62 de la AEU (Amistad Europea Universitaria), soy profesor emérito de la Universidad de Lovaina, donde he enseñado la semántica, el español y la ingeniería lingüística; soy doctor en filosofía (Louvain), doctor en lingüística (Sorbonne), especialista en lexicología, y diplomado de la Escuela de altos estudios en ciencias sociales (Paris). Especializado en Semántica y lexicología, he preparado durante quince años un “Taller cervantino del Quijote”, que se compone de una edición de los textos originales de 1605 y de 1615, acompañada de un diccionario enciclopédico.

Salí de España, en 1961, renunciando a mi puesto de profesor de ética y de metafísica en el Seminario Mayor de Córdoba. Dos años antes había enseñado electrónica y complementos de ciencias  en el juniorado jesuita del Puerto de Santa María.

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Importancia en mi vida del Humanismo Universalista de Theilhard de Chardin, SJ :

“L’avenir des hommes dépend du courage et du savoir faire qu’ils montreront à vaincre les forces d’isolement” =  “El futuro de los hombres depende del valor y de la destreza que empleen para vencer las fuerzas de aislamiento”

En esta perspectiva universalista intento practicar la democracia directa por medio de Internet, tras haberlo hecho anteriormente por todos los medios a mi alcance. La AEU es el instrumento moral que empleo, solidariamente con un grupo de Amigos, al servicio de esta ambición, desde que asumí transcendiéndola mi condición de extranjero.

La AEU

L’Amitié Européenne Universitaire AEU est un mouvement universaliste non bureaucratique pour l’Amitié Mondiale et contre la xénophobie. Peut faire partie de ce mouvement toute personne que vit sa condition d’universitaire ou de professionnel universaliste comme un engagement éthique et déontologique actif de sa personne et de sa profession avec les valeurs universelles de l’humanité. Le caractère non bureaucratique de l’AEU implique depuis sa création sa gratuité totale et la liberté absolue de ses membres.

La Amistad Europea Universitaria (AEU) es un movimiento universalista no burocrático para la Amistad Mundial y contra la xenofobia. Puede formar parte de este movimiento toda persona que vive su condición de universitario o de profesional universalista como un compromiso ético y deontológico activo de su persona y de su profesión con los valores universales de la humanidad. El carácter no burocrático de la AEU implica desde su creación la gratuidad total y la libertad absoluta de sus miembros para proceder en conciencia en sus compromisos en favor del universalismo humanitario.

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El prestigioso jurista y actor Alexandre von Sivers, yo mismo y todos nuestros camaradas de la “Amistad Europea Universitaria” le debemos al profesor Jean Ladrière el apoyo que nos prestó cuando lanzamos nuestro movimiento de solidaridad internacional contra la xenofobia en 1961-1962. Compartía con nosotros la convicción universalista que expresábamos con la frase que habíamos elegido como divisa de nuestro programa, tomada de Theilard de Chardin : “L’avenir des hommes dépend du courage et du savoir faire qu’ils montreront à vaincre les forces d’isolement” = “El futuro de los hombres depende del valor y de la destreza que empleen para vencer las fuerzas de aislamiento”

Mi maestro, promotor y amigo el profesor Jean Ladrière apreciaba también que nuestro movimiento no quisiera convertirse en una asociación burocrática, sino que se diera por tarea el despertar la conciencia de los universitarios sobre la responsabilidad universal de su vocación y su profesión al servicio de la Amistad Mundial, más allá de un europeismo narcisista, que corría el riesgo de convertirse en otra clase de xenofobia.

Así nació la AEU en el “Foyer des nations” (‘Hogar de las naciones’) de la universidad de Lovaina como una vacuna para protegernos de la xenofobia, que en aquél entonces era muy fuerte en Bélgica, debido a la mala coexistencia entre valones y flamencos, al fin desastroso de la colonización Belgo-congolesa y al recuerdo, por entonces todavía muy vivo, de la segunda guerra mundial.

La AEU sirvió también para prepararnos a trabajar fraternalmente en misiones internacionales, superando los chovinismos de nuestras diferentes nacionalidades. Este movimiento ha tenido el mérito, manteniéndose fiel al consejo del profesor Ladrière, de no haberse transformado nunca en una organización burocrática.

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